La ola migratoria que llegó por esos años de crisis a Lima no solo trajo sus ganas de superarse, sino la música de Los Shapis. Para 1983, el grupo conformado por Moreyra y Chapulín ya se presentaba en la capital con gran capacidad de convocatoria. “Los conciertos se realizaban en lozas deportivas y playas de estacionamiento cada vez más grandes”, señala el vocalista.

André Agurto, luis.agurto@diariogestion.com.pe
Dagiana Peves, dagiana.peves@diariogestion.com.pe
Las
grandes historias, a veces, comienzan con una simple frase. “¿Qué tal
si hacemos algo juntos?”, le preguntó hace 38 años el músico Jaime
Moreyra a su colega Julio Simeón, conocido popularmente como Chapulín.
Ambos
se encontraron por casualidad en el distrito de Chupaca, departamento
de Junín, en un momento clave, pero incierto de sus carreras: a pesar de
ser músicos, no tenían una agrupación y estaban dedicados a otras
labores.
“Desde esa vez no paramos”, evoca hoy Jaime Moreyra, primera guitarra de Los Shapis
y una de las leyendas vivas de la chicha en el Perú. Junto a Chapulín,
ambos han recorrido no solo cada rincón del país, sino que han visitado
innumerables países alrededor del mundo. “Ya perdimos la cuenta. Hemos
pasado de los cuadernos de visado, que eran unos libros enormes, a tener
cientos de sellos en el pasaporte”, comenta Simeón.
Pero eso es adelantarnos a la historia.
El auge de la chicha
El
primer show de Los Shapis fue un 14 de febrero de 1981 en Huancayo.
“Sin pago, sin uniformes e incluso sin instrumentos propios”, recuerda
Moreyra. “Nos regresamos a casa a pie, pero felices por haber tocado y
presentado el grupo”, añade.
Desde
ese momento, la música de Los Shapis empezó a expandirse desde la
sierra central del Perú. En los conciertos iniciales, que se realizaban
en pequeños locales con un aforo de 500 a 800 personas, los artistas
cobraban entre S/ 1,000 y S/ 1,500 soles de la época.
La
ola migratoria que llegó por esos años de crisis a Lima no solo trajo
sus ganas de superarse, sino la música de Los Shapis. Para 1983, el
grupo conformado por Moreyra y Chapulín ya se presentaba en la capital
con gran capacidad de convocatoria. “Los conciertos se realizaban en
lozas deportivas y playas de estacionamiento cada vez más grandes”,
señala el vocalista.
Pero
el punto de quiebre fue, sin duda, un concierto que ofrecieron en el
estadio de Alianza Lima. Los Shapis reunieron a 45,000 oyentes de ese
nuevo género llamado chicha.
Panamericanos e intercontinentales
En
la ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos Lima 2019 se
escuchó los temas clásicos del catálogo musical peruano. En la selección
que hizo Lucho Quequezana no podían faltar Los Shapis, que hicieron
bailar a las delegaciones y a todo el estadio con el tema más conocido
del grupo, “El aguajal”.
Y
es que Los Shapis saben que hay un público amplio que sigue su música.
“Tenemos una cartera amplia de clientes porque tenemos 38 años de
carrera”, dice orgulloso Moreyra.
“Los
tradicionales son los eventos que se hacen con cuota de entrada. Pueden
ser una fiesta común y corriente, un compromiso familiar, una actividad
para una autoridad”, explican.
Su
público, asimismo, comprende varias generaciones. Están los que
crecieron con ellos y se hicieron adultos con sus canciones,hasta los
hijos de estos.
“Como
saben que a los papás les gusta Los Shapis, hacen una ‘chanchita’ y nos
llaman. Esa cartera ha aparecido intempestivamente”, indica Chapulín.
Para
ese público, en su mayoría millennial, Los Shapis han emprendido varios
proyectos que apuntan a la digitalización de su catálogo musical. Están
en proceso de reorganizar el material de YouTube para empezar a
monetizar a través de las reproducciones de sus canciones y ya están en
plataformas digitales como Spotify, donde cuentan con millones de
reproducciones.
Esto
hace que la empresa crezca. Al inicio, en la década del 80, eran seis
integrantes que manejaban todo: vestuario, afiches y volantes,
coreografía, técnicos y gestión. En la actualidad, son ocho músicos y
siete personas más dedicadas a las redes sociales, manejo y promoción
del conjunto musical.
Pero hay otro segmento que también sigue a los músicos.
Este
nuevo público de jóvenes entusiastas de la chicha también accede a ver
las presentaciones del grupo a través de festivales (ver el dato). “Se
hacen en Huancayo, Arequipa, Cusco y Lima”, cuenta Simeón. “Nos hemos
quedado asombrados en el ambiente de la música tropical”, agrega.
La
diferencia radica en la afluencia de público, pero sobre todo en el
costo de las entradas. Si un show por su cuenta cuesta entre S/ 20 y S/
30, en los festivales de Lima y provincias valen como mínimo S/ 140, lo
que multiplica las ganancias para el grupo.
Contratos de palabra
En
el 83, cuando la música de Los Shapis comenzó a masificarse, los
artistas tocaban los siete días de la semana en jornadas que podían
durar hasta seis horas diarias. “Ahora los shows son diferentes. Ya no
somos alférez, sino generales de la música”, dice Chapulín con la chispa
que lo caracteriza.
Cuentan
que ir al extranjero, como aquella vez que visitaron Francia para un
festival internacional en 1985, los educó en el respeto por su trabajo.
Hoy,
en una buena noche, hacen como máximo cuatro espectáculos para
distintos públicos. Aseguran que la demanda por eventos corporativos
también es importante, pero baja en comparación a los shows en el
interior del país y fuera del Perú.
Pronto
estarán en Bolivia y Chile, pero han rechazado propuestas de ir a
Madrid e Italia porque ya tenían compromisos pactados aquí.
Y
es que así son Los Shapis. “El profesionalismo y el compromiso nos
caracterizó siempre”, acota Moreyra. A tal punto, dice el guitarrista,
que desde hace 38 años no tienen un contrato entre ambos. “No tenemos
ningún documento firmado. Somos una empresa de palabra”, finaliza el
músico.
82 mil oyentes mensuales tienen Los Shapis en Spotify, plataforma donde las preferidas son los clásicos “El Aguajal”, con más de 1 millón de reproducciones, “Ladrón de Amor” y “Borrachito Borrachón”
“Los Shapis han rechazado ir a Madrid e Italia porque ya tenían compromisos pactados aquí. ‘Nos dimos ese lujo’, apunta ‘Chapulín’”.
“Para los millennials, Los Shapis tienen proyectos que apuntan a la digitalización de su catálogo tanto en YouTube como en Spotify”.
Reedición
El negocio de la nostalgia: La chicha se escucha en vinilo
Los
Shapis son historia viva y eso lo sabe bien Jalo Núñez del Prado. En el
2017, el empresario inició un proyecto con el que busca la
internacionalización de la “chicha peruana” a través de 10 discos que
resaltan lo mejor del género.
Con
la recuperación del catálogo musical de Discos Horóscopo, cuna de los
grandes éxitos de la chicha en las décadas del 70 y 80, relanzó “Los
Auténticos”.
Se
trata del primer vinilo de Los Shapis, que cuando salió al mercado en
el año 1982, logró vender alrededor de 200,000 copias en apenas tres
meses.
Campos
Muñoz, fundador de Discos Horóscopo, fue quien autorizó a Núñez
desempolvar aproximadamente 80 LP y 300 discos 45 RPM, de los cuales 180
son inéditos, según Perú 21.
La edición limitada de vinilos del legendario grupo cuenta con fotografías nunca antes vistas y sonido remasterizado.
A
pesar de que han transcurrido 38 años y el mercado musical dista de
aquella época, los seguidores de Los Shapis agotaron 500 copias en tres
meses.
El Dato
Evento.
El próximo 23 de noviembre, Los Shapis participarán por primera vez en
el festival musical peruano “Vivo X el Rock”. Este evento se realizará
en el estadio de la Universidad de San Marcos, que hasta el momento
cuenta con 43 mil entradas vendidas.
https://gestion.pe/tendencias/los-shapis-38-anos-de-una-dupla-que-funciona-mejor-con-contratos-de-palabra-noticia/
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