sábado, 20 de abril de 2019

Perú: Escuela Nacional de Folclor da vida a "las tablas de Sarhua"

La directora artística de la Escuela Nacional de Folclor de Perú inició un trabajo de investigación sobre las costumbres y tradiciones del pueblo de Sarhua, en Ayacucho, donde en tablas de madera son dibujadas las celebraciones, faenas comunales y mitos y sucesos vividos por sus pobladores.
El trabajo consiste en decodificar las historias de las tablas, las cuales hablan de toda una cultura, para poner en escena un trabajo de proyección.

miércoles, 17 de abril de 2019

Las antiguas sociedades peruanas ya estaban conectadas entre sí hace 5 mil años

Áspero
Recientes hallazgos sugieren que durante la época de la civilización Caral, las sociedades de la sierra, costa y selva del Perú establecieron un sistema de relación interregional. (Foto: Zona Arqueológica de Caral)
En Lima, uno puede ir al mercado y comprar frutas amazónicas. En la sierra, se puede obtener pescado costero. Y la gente de la selva es capaz de disfrutar de los ricos tubérculos andinos. Pero esta noción de país interconectado es más antigua de lo que se puede pensar. Hace cinco mil años, la ciudad pesquera de Áspero, parte de la civilización Caral (3.000 y 1.800 a.C.), supo promover un sistema que conectó las sociedades dentro y fuera del país. Esta es una de las nuevas conclusiones a las que han llegado los especialistas de la Zona Arqueológica Caral (ZAC).

—Maestros del mar—

Hace apenas 14 años que comenzaron los trabajos en Áspero, ubicado en el distrito de Supe Puerto, en la provincia de Barranca (al norte de Lima). Tristemente, la primera gran labor fue retirar alrededor de ocho mil toneladas de desechos que cubrían este sitio arqueológico, convertido en ese momento en el basural de dos municipalidades.
“Áspero era considerado un sitio sin valor por los moradores de la zona. Y, por lo tanto, lo emplearon como un depósito de basura”, le dijo a El Comercio la doctora Ruth Shady, directora de la ZAC. “Sin embargo, tuvo un rol vital en el desarrollo de la civilización Caral, pues era la fuente de recursos marinos, especialmente de anchoveta, que significó el 90% del aporte proteico de la población de esa época”, agrega.

Esto se sustenta con el hallazgo de avanzada tecnología de pesca: redes hechas de algodón, pesas líticas, flotadores de mate y anzuelos a base de valvas de choros. Y aunque no se han encontrado evidencias de embarcaciones, en el sitio se han identificado restos de peces que solo se obtienen mar adentro.
El gran valor de los recursos marinos –y la influencia de Caral– condujo a Áspero a un gran florecimiento, y pasó de un pequeño pueblo rudimentario que dormía en viviendas perecederas de esteras y palos, a una urbe con zonas de almacenamiento, residencias y edificios públicos multifuncionales.

—Interconexión—

Pero Áspero habría sido más que un rico asentamiento pesquero. El equipo de la ZAC ha desenterrado una gran cantidad de elementos que no son propios de la costa. De la sierra se han encontrado vestigios de tubérculos, como la oca y la papa. De la selva –quizá la región con mayor presencia allí–, se hallaron plumas de guacamayos, representaciones de mono aullador en adornos, caparazones del caracol amazónico megalobulimus y ojos de Dios. Estos últimos son adornos empleados en coronas o en báculos por las comunidades amazónicas, incluso en la actualidad. Se han desenterrado 32 ojos de Dios en Áspero –en la ciudad de Caral solo se encontraron ocho–.

Áspero
(Infografía: Raúl Rodríguez)

Asimismo, se han detectado objetos a base de spondylus, moluscos propios de las aguas cálidas ecuatorianas, lo cual sugiere –según los expertos– un encuentro con la cultura Valdivia (Ecuador).
Lo planteado por los expertos de la ZAC es que desde Áspero se habrían promovido rutas marítimas –las principales–, fluviales y terrestres que interconectaban a la civilización Caral con el resto de las sociedades, promoviendo un intercambio de productos y conocimientos.
“Todavía estamos investigando. Pero manejamos dos hipótesis”, sostiene David Palomino, jefe de campo del sitio arqueológico de Áspero.
“La primera es que fue la gente de Áspero la que viajaba por estas rutas interregionales para interactuar con otras culturas. La segunda es que la gente de la Amazonía y otras regiones llegaban a la costa para interactuar con Caral”, explica.

La incógnita ahora es determinar en qué contexto se dieron estas relaciones; es decir, ¿hubo algún factor ambiental que aumentó la necesidad de los pueblos de conectarse entre sí? ¿Gente de otras regiones se estableció en Áspero? A fin de determinar estas y más preguntas, Shady y su equipo trabajan con especialistas para realizar un análisis de ADN en restos humanos de la zona. Ese es el siguiente paso.
Pero, a pesar de que aún existen varias interrogantes, Shady asegura que los descubrimientos hechos en este sitio arqueológico vuelven a confirmar que en la antigüedad “las sociedades vivían bajo una visión de convivencia pacífica mediante relaciones de intercambio o de interacción intercultural”.

—Para tener en cuenta—

1. La civilización de Caral es la más antigua del Perú y de América. Actualmente, se han investigado 12 de sus asentimientos urbanos, entre los que está Áspero.
2. El complejo arqueológico Áspero tiene una extensión de 18,8 hectáreas, sobre el cual se observan 22 edificaciones que forman el sitio arqueológico de Áspero.

https://elcomercio.pe/tecnologia/antiguas-sociedades-peruanas-estaban-conectadas-5-mil-anos-noticia-627355

Jiwasanaka 17/04/19

lunes, 15 de abril de 2019

Parque Arqueológico Nacional Machupicchu - INFORME PROCESO ZAVALETA

La Sala de Derecho Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia de la República declaró infundada la demanda presentada por la familia Zavaleta Zavaleta para la reivindicación de tierras del Parque Arqueológico Nacional Machupicchu, ubicado en la provincia de Urubamba (Cusco).
De igual manera, se declaró infundado el recurso de casación interpuesto por la representante de la familia Zavaleta por el cobro de ingresos dejados de percibir, por el monto de 150 millones de soles.

La demanda fue planteada en el año 2005; finalmente, después de 14 años de ardua batalla legal, la Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco ha logrado demostrar que las más de 22 mil hectáreas de tierras de Machupicchu son de propiedad del Estado peruano y no de una familia, de aceurdo a lo señalado por el Viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Guillermo Cortés Carcelén.

Con esta sentencia casatoria de la Corte Suprema de Justicia publicada en la página web del Poder Judicial y notificada a las partes, terminó la controversia que generó preocupación en la región Cusco.

domingo, 14 de abril de 2019

Ñuqanchik: turpeños celebran el hatun martes en Lima

Los ciudadanos de Turpo, distrito de la provincia apurimeña de Andahuaylas, residentes en Lima se reunieron en la capital para celebrar la despedida de los carnavales hasta el próximo año en el evento denominado hatum martes.

viernes, 12 de abril de 2019

El cantante William Luna conversa con Carla Harada sobre su carrera musical

Ministerio de Cultura lanza Estímulos Económicos

El director del Audiovisual la Fonografía y los Nuevos Medios – Mincul, Pierre Emile Vandoorne comentó sobre el lanzamiento de la segunda edición de los Estímulos Económicos para la Cultura 2019, politica de financiamiento a proyectos cinematográficos y audiovisuales, así como artes escénicas, visuales, música, libro y fomento de la lectura.

También estuvo la ganadora de Estímulos Económicos para la Cultura 2018, Norka Calderón para contar su experiencia. Emile Vandoorne informó que el Ministerio de Cultura financiará con más de 23 millones de soles iniciativas de industrias culturales y artísticas. Respecto a las declaraciones del ministro del MEF, Carlos Oliva, quien señaló que los impuestos a los libros se tienen que revisar, Pierre Emile dijo que están trabajando la Ley del libro.

1er Militarismo - Part 1[Rony Campos]

jueves, 11 de abril de 2019

Machu Picchu, una “simbiosis perfecta” que sigue atrayendo turistas

El parque arqueológico de Machu Picchu, ubicado en el sureño departamento de Cusco en Perú, demuestra la “simbiosis perfecta” que ha existido entre el hombre andino y la naturaleza, lo cual sigue llamando la atención de los turistas nacionales y extranjeros que lo visitan.

Ritos y dioses de Ñaña, el observatorio astronómico perdido en Lima| Perú Sorprendente

Dos arquitectos identificaron uno de los observatorios vinculados del apu Pariacaca que aparecen en el Manuscrito Quechua de Huarochirí. Una forma de entender el paisaje cultural de la Lima cordillerana.

miércoles, 10 de abril de 2019

Incas en Europa | El caso de Andrzej Benes: La maldición del Oro Inca

Esta historia dio mucho que hablar en Perú y Polonia en 1975. Un gran documental de la Discovery Channel.
Actualmente existe una raíz de la familia Tupac Amaru II en Europa (Polonia). Ello se debe a que un aventurero europeo, el polaco Sebastían Berzeviczy se casó con una princesa Inca (descendiente de los últimos Incas del siglo XVI) y tuvieron una hija llamada Umina como su madre, quien a su vez se casó con un sobrino de Tupac Amaru II y tuvieron un hijo llamado Antonio.

La Corona Española los persiguió implacablemente en su fuga por Europa (junto con un grupo de Emisarios de los Incas), no logrando matar a Antonio Tupac Amaru Berzeviczy, pero sí asesinaron a sus padres. Para que se salve el niño le cambiaron de identidad por Antonio Vanglack Benesz y lo adoptó su tío abuelo. Antonio murió en 1877 y dejó dos hijos: Ernest y Wilhelm.

Se sabe más de los descendientes de Ernest, pues su hijo llamado Jan se interesó sobre su ascendencia Inca, pero el hijo de Jan, llamado Andrzej Benesz resultó ser el más interesado en investigar lo relacionado sobre su ascendencia peruana Inca, de la cual se sentía orgulloso. Por eso descubrió varios documentos irrefutables e incluso el 31 de julio de 1946 halló un quipu (khipu) enterrado debajo de la puerta de entrada del castillo de Niedzica sacándolo en presencia de las autoridades y arqueólogos polacos.

Andrzej Benesz, cuando tenía programado hacer más investigaciones de sus antepasados y viajar al Perú murió en un accidente de tránsito en febrero de 1976. Cuando murió era Vicepresidente del Parlamento Polaco y Presidente del Partido Democrático de Polonia.

Tayabamba tierra de folklore, fe y tradición

Científicos Peruanos descubren que ballena de cuatro patas es pariente del cerdo

Cada descubrimiento empieza a contar una historia distinta. Y con el hallazgo de una ballena de cuatro patas de 42.6 millones de años en Ocucaje (Ica), capaz de caminar y nadar con destreza, se comenzó a escribir una historia sorprendente que le revelaremos. Además, ha puesto en vitrina el valor científico escondido en los desiertos del sur de Perú.

martes, 9 de abril de 2019

Saberes Awajun en cerámica postulan a UNESCO

Miguel Hernández, especialista en Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura, señaló que los conocimientos Awajún en cerámica postulan a Unesco. En ese sentido, dijo que el trabajo de postulación duró alrededor de dos años y medio. Asimismo, rescató que con la distinción se reconocería el valor cultural de dicho lugar.

lunes, 8 de abril de 2019

Entrevista a la cantante huancaína Ruby Palomino

En tu programa Rock en Rojo y Blanco, una exclusiva entrevista a la cantante huancaína Ruby Palomino, quien viene a presentar su nuevo tema.

Además:

- El cantante Andrés Galarza nos presenta su primer disco
- La banda de rock alternativo Ultra presenta su nuevo disco
- La banda de dream pop Aeropod presenta su nuevo videoclip y sus nuevos temas musicales

domingo, 7 de abril de 2019

Museos Abiertos: piuranos ingresan gratuitamente al Museo de Sitio de Narihualá

Un equipo de TVPerú llegó al Museo de Sitio de Narihualá de Piura para dar cuenta de la gran afluencia del público y las actividades culturales que se realizan en el marco del programa Museos Abiertos.

La ociosidad como delito en el derecho penal inca

Créditos: Alejandro Alemán.

Escriben: José Carlos Mendoza Valdez y Claudia Flores Fuentes

[Introducción]

“El hombre no tiene naturaleza sino (…) historia”; sentencia harto significativa de quien por antonomasia puede ser considerado el filósofo español más influyente del siglo XX. Y es que el acento puesto por Ortega y Gasset en la siempre escurridiza meditación sobre el pasado nos persuade a señalar aspectos medulares concernientes a una figura delictiva un tanto curiosa si la auscultamos desde nuestra perspectiva occidentalizada, pero que, por otra parte, fue sabiamente regulada en un derecho cimentado en la costumbre, como lo fue el incaico, a través de refranes, cuya presencia puede hoy ser verificada, todavía, en muchos lugares de esta parte del continente.

[La fuerza de trabajo en el incanato]

La fuerza de trabajo era, a no dudarlo, el referente de riqueza por excelencia en una sociedad cuya economía se basaba principalmente en la agricultura, la ganadería y la minería. Por consiguiente, el hecho de asignársele al padre de familia, una porción de terreno por cada hijo nacido, no se estimaba tanto por el predio, en sí mismo considerado, sino por la fuerza de trabajo que un miembro más representaba en el proceso productivo.

De ahí la estricta regulación edificada en torno al trabajo, el que, a su turno, se desarrollaba sujeto a un régimen colectivo, lo cual no solo indicaba –como bien precisa Franklin Pease G. Y.– la participación de toda la comunidad del ayllu, sino que esta participación era simultánea[1]. Además de ello, el trabajo era obligatorio, razón esta por la cual los habitantes del Tahuantisuyo tenían alguna labor que desempeñar, aun cuando pareciese inútil su actuación. Al respecto la historiadora María Rosworowski señala que en algunos valles paupérrimos donde la producción era sumamente escasa el inca estableció que se tributase con canutos de piojos vivos[2], tanto para asegurar la higiene en el poblado como para mantener a la gente ocupada en alguna tarea.

En este sentido, como bien lo menciona Villavicencio, el ocio, la vagancia, el desempleo, no se conocían en la sociedad de los incas. El hecho del nacimiento implicaba ciertos derechos, pero sobre todo el deber de trabajo[3]. Por lo tanto todos trabajaban, desde el inca hasta los que se encontraban en los estratos sociales más bajos, con la única excepción de los niños, enfermos y ancianos. Aunque en este último sentido, difiere parcialmente Guamán Poma, en tanto menciona que a los niños se les asignaba labores propias de su edad, como el pastoreo, hilado, recolección de flores, etc.[4] Y a los mayores, otras tantas como la cría de animales menores o el tejido de sogas. A quienes padecían de algún defecto físico o psicológico se les encomendaba tareas en torno a las capacidades que poseían (tejer, cuidar casas, etc.).
Finalmente, el trabajo mostraba su carácter recíproco a través de dos modalidades, las que, a efectos de la presente glosa, solo es preciso mencionar, la mitta y la minga[5], esta manifestada en el trabajo solidario entre los miembros del ayllu, y aquella en el trabajo que se realizaba en las tierras del Sol y del inca.

[La ociosidad como delito grave]

Ahora bien, trazadas, a grandes rasgos, las características que el trabajo tuvo en el Tahuantinsuyo, es deseo nuestro, exponer las razones por las que creemos, fue considerada la ociosidad como un delito, tan grave, que en última instancia mereció la pena capital.
El poderío cusqueño comenzó su acelerada expansión, más allá del valle en el que inicialmente se asentó, en la primera mitad del siglo XV, con el advenimiento del inca Pachacutec, vencedor de los chancas. Este proceso mereció el concurso de un aparato administrativo, religioso y militar, los que, a su vez, se sustentaban en el producto de la fuerza de trabajo de la población. En otras palabras, las labores de conquista[6] requerían tambos abastecidos de comida, ropa y armas para los ejércitos, o en su caso de artículos suntuosos, si la anexión de algún nuevo territorio al Tahuantinsuyo se llevaba a cabo pacíficamente mediante la reciprocidad, a través de ceremonias públicas en las que, además de comer y beber, el inca junto a los señores conquistados, les daba mujeres y artículos de lujo, fruto del trabajo de los artesanos que eran trasladados al Cusco desde diferentes regiones del naciente Estado.

Otro aspecto importante es el de la redistribución que, de los frutos del trabajo en las tierras del inca, se hacía a favor de los pueblos que sufrían de hambrunas, producto de fenómenos naturales como las sequías o inundaciones de la tierra de cultivo. A ello, tal vez sea necesario añadir que los funcionarios dedicados al culto cumplían una labor ideológica de dominación, pues no debemos olvidar que quien ceñía la mascaipacha en el elegido para el gobierno era el Vila Oma, esto es, el sumo sacerdote, en señal de aprobación divina del nuevo gobernante. Todos estos funcionarios eran sostenidos con la producción de las tierras del Sol.
Lea también: José Carlos Mariátegui: «La mujer no ha nacido para juez. Ha naci­do, en todo caso, para abogado».
Lo dicho hasta este punto nos lleva a sostener que la fuerza de trabajo de la población era la fuente primaria del sostenimiento del poderío cusqueño, de lo que no nos resta más que deducir la importancia de mantener ocupada a las personas, aun cuando sea en labores que no merecieran, a simple vista, la mayor trascendencia; sin embargo, tales argumentos en nada mellan el carácter constructivo de la máxima que mandaba a los habitantes alejarse de la ociosidad, que es al fin y al cabo madre de todos los vicios, y en ella misma radica su consideración como delito en el antiguo Perú

[¿Cómo se castigaba la ociosidad?]

A continuación solo nos queda ocuparnos de las sanciones derivadas de la obligatoriedad del trabajo. De acuerdo con Murúa se aplicaban tres tipos de pena[7], en primer grado, el castigo público, que podía realizarse a través de una reprimenda pública, luego, la pena de tormento, y finalmente la pena de muerte en los casos de reincidencia, o si se trataba del hijo de algún señor principal que no quería aprender un oficio. La severidad que delata la pena aplicada en este último caso tiene que ver con la especial posición del encausado, pues al ser parte de la clase dirigente debía, con mayor razón, mostrarse solícito en el cumplimiento de alguna labor como ejemplo para los gobernados. La pena capital se ejecutaba colgando de los pies al condenado hasta que muriese (aplicada también a la mujer adúltera)[8], y si era noble, se le decapitaba, al ser considerada, esta, la más honrosa de las penas, también podía operar la conmutación de la misma por la de prisión perpetua. Ahora bien, al tratarse de un haragán no consuetudinario, se le aplicaban penas corporales, como el azote[9] o el corte de los artejos postrimeros de los dedos[10].

Finalmente, hemos de decir que, además de nuestra gran afición por la historiografía jurídica, nos lleva a la reflexión sobre la ociosidad, las consideraciones que sobre ella se han hecho a través de las legislaciones contra la vagancia que vieron la luz en los primeros años del siglo pasado, fruto pues de la explosiva y “efímera” influencia del positivismo criminológico, que hoy día pulula en nuestro medio disfrazado de manso cordero, el mismo que postulaba la represión de la vagancia como medida preventiva para combatir el delito, circunstancia que en no pocos casos dio cause a una actuación extrema de la criminalización secundaria de la que habla el profesor Zaffaroni en su monumental Manual y que, a su turno, fuera denunciada por el no menos preclaro Mariátegui[11]. Sin embargo, tales reflexiones serán materia de un próximo trabajo, si el director de la revista nos lo permite.

https://legis.pe/la-ociosidad-como-delito-en-el-derecho-penal-inca/