Los sacerdotes que llegaron a América desde España, consideraban las quenas, zampoñas y percusiones nativas como instrumentos "diabólicos", e impusieron el uso del arpa y del violín europeos, que eran considerados instrumentos "sagrados". Existen evidencias que muestran que el arpa fue admitido en las parroquias para los oficios religiosos y el adoctrinamiento de los naturales desde los años 1633 hasta 1832 o sea durante tres siglos.A principios del siglo XX, el arpa ya estaba alegrando a la gente en la mayor parte del territorio peruano.
Desde la frontera con Ecuador, por el norte, en costa y sierra, y a lo largo y ancho de estas regiones era creciente la presencia del arpa en la música tradicional. El arpa es un instrumento característico en las músicas tradicionales de países como Paraguay, Perú, Venezuela, México y Chile. En América Latina existen varios tipos de arpas, así, tenemos el arpa clásica, usada actualmente en las orquestas, el arpa celta, el arpa andina, el arpa llanera y el arpa paraguayo.
Durante todo este tiempo, el arpa peruano adquirió su propia personalidad y sus diferentes matices según las diversas latitudes del territorio peruano: arpa cusqueña, ayacuchano, arpa del centro, arpa canteño, ancashino y de la costa norte. Actualmente el arpa cusqueño está formado por una serie de 36 cuerdas tensadas, el cabezal o consola, ubicada en la parte superior del arpa que contiene las clavijas, la vara o bastón que articula el cabezal con la base, la caja de resonancia que se ubica en la parte inferior, de forma ahuecada que sirve para amplificar los sonidos y la base.
El arpa cusqueño es el más grande y puede tener hasta 8 huecos en la tapa. También en el Cusco encontramos al arpa "domingacha", más chiquita y liviana pero de forma muy redonda. Las arpas cusqueñas tienen una característica en común una caja de resonancia de grandes dimensiones y 36 cuerdas, que en su mayoría son de nylon, aunque también hay las de metal.
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