El corredor de autos Dennis Gonzales recuerda que en una edición del rally Caminos del Inca, la carrera más emblemática del Perú, él llegó al Cusco
bastante retrasado, cerca de las ocho de la noche. Sin embargo, todavía
había gente en los cerros cercanos a la ciudad. ¿La razón? Nadie se iba
porque estaban esperando que pasara Arnaldo Alvarado, el legendario
"Rey de las Curvas".
-Hasta que él llegó, no se fueron. Esa es la afición por el automovilismo en el Perú- recordó hace unos días.
Dennis Gonzales también estuvo en la primera versión del rally que se
corrió en 1966. De esa vez recuerda que fue una carrera durísima porque
la carretera solo estaba asfaltada en la ruta Lima-Huancayo y el resto
del camino era pura tierra. Esa vez corrió y llegó tercero. El ganador
de esa edición inicial fue Henry "El Gringo" Bradley, leyenda de las
pistas peruanas.
Justamente Bradley y Gonzales estuvieron involucrados en el nacimiento del Caminos del Inca.
Ocurrió que, años antes, en 1962, ambos fueron invitados junto a sus
copilotos a participar del VIII Gran Premio Argentino, un rally que
recorría 4,600 kilómetros en ruta no pavimentada, se corría en seis
etapas y duraba alrededor de diez días. Ahí nació la inquietud.
Los peruanos quedaron fascinados por el formato de esa carrera y cuando
retornaron al país le propusieron hacer algo parecido a los directivos
del Automóvil Club Peruano (ACP) de entonces. La idea original fue crear un Gran Premio Nacional
de autos similar al argentino y el plan fue madurando hasta su primera
edición en 1966. La ruta incluyó tramos entre Lima, Huancayo, Ayacucho y
Cusco, trazados sobre una geografía difícil pero llena de formidables
paisajes.
En el primer año la carrera no se
llamó Caminos del Inca, pero para 1968 ya todos los competidores la
llamaban así. No se sabe en qué momento se la bautizó con ese nombre.
Esa historia y algunas más se cuentan en el libro Rally Caminos del
Inca, 50 años de historias, presentado esta semana por Preciso Agencia
de Contenidos y el Automóvil Club Peruano.
El
libro "recoge décadas de historia viva que se necesita resguardar. Desde
las voces de sus actores presenta una mirada integral a la prueba
automovilística más importante del Perú, desde sus orígenes hasta las
hazañas, amistades, anécdotas y rivalidades que marcaron sus rutas
legendarias", dice la presentación.
Déjame que te cuente
El piloto que más veces ha ganado esta carrera es Henry Bradley:
siete veces. Corrió muchas ediciones y de esas presencias quedan
anécdotas recogidas de boca de sus colegas. El conocido "Kike" Pérez
recuerda, por ejemplo, que en 1971 era copiloto de "El Gringo" y
tuvieron problemas con el auto. Bradley se bajó a ver el motor y de
pronto gritó: "Kike, pásame una media". Kike se sacó el zapato, despues
la media y se la pasó. "¡Nooo, una media, una llave de media!", gritó
Bradley.
En otra edicion perdió una de las
llantas y llenó de piedras la maletera trasera para levantar el carro.
Completó el tramo avanzando sobre tres ruedas. Bradley era, además de
gran piloto, un gran mecánico porque había crecido en el taller de su
familia.
Otro de los corredores más recordados de los Caminos del Inca ha sido, sin duda, Arnaldo Alvarado "El rey de las Curvas", quien
ganó la segunda edición de la carrera, la de 1967, la única en que
triunfó. Su popularidad en su tierra, Puquio, Ayacucho, era enorme.
Cuando pasaba por ahí, la gente lo esperaba en la meta y sólo se iban a
su casa cuando él llegaba. No importaba si faltaban llegar algunos
pilotos más, para ellos la competencia había terminado.
Luis "Luchón" Alayza es el actual presidente del Automóvil Club Peruano (ACP) y
ha sido tres veces ganador de la carrera. Él cuenta que lo importante
de la competencia es la alegría que sienten las comunidades por donde
pasa la ruta de los autos. "Muchos pilotos del interior se inscriben con
el objetivo de cruzar por su pueblo. Porque se quieren ganar la
simpatía de la gente o reafirmar su popularidad si ya son conocidos",
cuenta.
Alayza recuerda, por ejemplo, que cada vez que pasaba Camilo Olano por
Chincheros, Cusco, la población lo sacaba en hombros de su auto y el
corresponsal de la radio local le daba un micro para que el piloto diera
un discurso en castellano y en quechua. Después pasaba por Andahuaylas
y ocurría lo mismo. "Camilo perdía por lo menos media hora en ambos
lugares, pero no le importaba. Lo quería hacer. Y no se postuló para
alcalde ni nada, lo hacía por su pueblo", dice el actual presidente del
ACP.
Alayza tiene sus propias anécdotas de la
carrera. Recuerda que a mediados de los años 80, mientras hacía la hoja
de ruta para uno de los tramos, de pronto aparecieron en el camino un
grupo de hombres armados con fusiles, malvestidos, con pelo largo y
barba, y le preguntaron quién era y dónde iba. Eran tiempos violentos en
los Andes así que pensó que podrían ser terroristas. "Al final,
conversando, descubrí que eran policías disfrazados para evitar ser
detectados por los terroristas", dice.
Dura carrera
La carrera Caminos del Inca es una de las más duras del mundo porque
aunque parte desde Lima al nivel del mar llega a tramos por encima de
los cinco mil metros de altura y en el trayecto atraviesa distintos
climas. Exige pericia y resistencia y algunos la describen como "20 carreras en una".
Desde 1966 el Caminos del Inca se ha corrido de manera consecutiva
durante 50 años y es la segunda prueba automovilística más longeva de
América del Sur solo superada por el Premio Internacional Turismo
Carreteras de Argentina. Solo cinco veces el rally ha dejado de correrse
en su ruta de siempre, pero se buscó alternativas en otras zonas del
país con los pilotos habituales.
Es mucha la
información que trae el libro Rally Caminos del Inca, 50 años de
historias. Allí están las anécdotas, los pilotos que ganaron más veces,
los que ganaron una vez, el cambio que se produjo en los autos, en los
uniformes, los cascos y hasta en las carreteras. Sobre esto último
Dennis Gonzales cuenta: "El año pasado tuve la oportunidad de hacer una
vuelta por toda la ruta y es distinto, ya casi todo está asfaltado".
Con el tiempo aparecieron también nuevas y jovenes figuras como Raúl
Orlandini, Nicolás Fuchs o José Luis Tommasini, ganadores de dos
ediciones cada uno. Lo que no ha cambiado hasta ahora es la alegría que
la competencia lleva a los pueblos. Hay personas que caminan varias
horas para acercarse a la ruta y ver pasar los autos, potentes y raudos.
Así es la afición en el Perú.
http://larepublica.pe/impresa/domingo/855757-medio-siglo-de-caminos-del-inca
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