Tinkuy 2016 y el rescate de los juegos ancestrales del Perú
Niños de escuelas interculturales bilingües llegaron a Lima de todas las regiones
Lima, oct. 13. Unos 140 niños y niñas de sexto grado de primaria de escuelas interculturales bilingües llegaron de diferentes regiones del Perú para participar en Lima del Tinkuy 2016, con el objetivo de mostrar, revalorizar y rescatar los juegos ancestrales de sus comunidades.
Aunque visten y hablan de forma distinta, estos
niños, reunidos en el Centro Recreacional de Huachipa, comparten una
amplia sonrisa y unas ganas insaciables de jugar a sus anchas, de darle
un sentido, representatividad e importancia a sus juegos tradicionales.
Esos
deseos han sido recogidos en este Quinto Encuentro Nacional de Niños y
Niñas de Pueblos Originarios, Afroperuanos y de otras Tradiciones
Culturales del Perú, conocido como Tinkuy, que es organizado por el
Ministerio de Educación (Minedu).
La rueda
A
sus cortos 11 años, Jherdel, de Talandracas en Piura, es uno de los
líderes más entusiastas del aula 4, donde comparte actividades con niños
de Puno y del Datem del Marañón.
Con ímpetu,
les enseña cómo desarrollar con rapidez y elegancia el juego de la
rueda, que no es más que lograr hacer girar un aro largo de metal, como
los de las bicicletas, con un gancho alargado.
Parece fácil, pero Jherdel sabe que no lo es y por eso es paciente mientras enseña cómo hacerlo.
“Este
juego es para todos, incluso para los viejos”, dice con sonrisa pícara.
Afirma que es muy común en su comunidad, al tiempo de contarnos que ha
hecho varios amigos en estos días, pero uno realmente especial, “
Yandari, que es candoshi, es decir de la selva”.
“En
el salón vimos que había un chico que no hablaba nunca, así que nos
hicimos su amigo jugando y allí le pregunté por qué no hablas y me dijo
que por vergüenza. Para reírse se tapaba siempre la boca y eso me llamó
la atención. Ahora ya no lo hace. Cuando yo llegué también tenía miedo y
vergüenza porque no conocía a los otros, pero ahora ya controlo el
miedo”, nos confiesa.
Más allá encontramos a
los chicos del aula 3, que intentan ingresar debajo de una especie de
pirámide dibujada por una gran cuerda movida en círculos y que en el
extremo libre tiene amarrada una pelota de tela que todos esquivan entre
risas y empujones.
El juego, que pertenece a
la comunidad shipiba de Pucallpa, refuerza la parte física, la habilidad
para saltar y entrar sin ser tocado por la pelota, explica Josué
Rodríguez, profesor de Pucallpa y quien está a cargo del aula en la que
hay niños de Tacna, Apurímac y Lima.
“Es la
primera vez que participo de un Tinkuy y me parece muy importante porque
tiene un propósito: lograr que los niños se relacionen no obstante sus
diferencias. Al inicio todos son muy reservados, pero el juego les ayuda
a soltarse”, señaló.
Gran experiencia
También
encontramos a Paola Mendoza, del colegio Teresa González de Fanning de
Lima, de ojos chispeantes, quien dijo sentirse asombrada por todo lo que
está aprendiendo “sobre las lenguas que yo no sabían que existían en el
país”.
Sueña con conocer Apurímac porque sus
amigos de aula le han dicho que “allí se conservan las tradiciones que
se han perdido en otros lugares. Allí existen carritos con piedras y
barros de muchos colores. Todo eso quiero verlo”, dice entusiasmada.
El
docente Valentín Casachampa, de Cusco, dice emocionado: “Nunca había
tenido niños de diferentes grupos culturales, capacitándose en un mismo
aprendizaje, que es el juego. El primer día había un total hermetismo,
no querían hablar, pero gracias a diversas estrategias ahora comparten
actividades en las que se divierten mucho”, dijo.
Muy
cerca encontramos a Catalina Maulen, del Markham College, alumna del
profesor cusqueño, quien dijo que se había disfrutado la experiencia.
“En
esto días he conocido mucho del Perú, sus costumbres, sus juegos, qué
usan los niños para divertirse. Al inicio era difícil hacer contacto con
todos, porque algunos de mis compañeros preferían estar con los chicos
de su comunidad, pero cuando empezamos a jugar cambiaron las cosas”,
explicó.
Se animó a recomendar lo siguiente:
“Sería bueno que este encuentro no sea solo para niños de sexto grado,
sino también para mayores y más pequeños, porque me parece una linda
experiencia saber cómo viven los niños y jóvenes de todo el Perú”.
La
titular de la Dirección General de Educación Intercultural, Bilingüe y
Rural (Digeibira), Elena Burga Cabrera, señaló que se trata de una
versión muy especial del Tinkuy, pues tiene que ver con los juegos que
se practican desde hace cientos de años en los pueblos originarios,
algunos de los cuales prácticamente han caído en el olvido.
En
las escuelas de educación intercultural bilingüe los estudiantes
preservan los saberes de sus pueblos y aprenden en su lengua materna y
en castellano, como segunda lengua. Además, cuentan con profesores
bilingües.
Previene la discriminación
Para María Julia Tagle, coordinadora general del Tinkuy 2016, el encuentro deja cada año lecciones de vida invaluables.
“Es
la primera vez que hacemos un encuentro con tanto contraste, con chicos
de Lima que están acostumbrados a una forma de vivir muy distinta a la
de los pueblos originarios, cuya dinámica está muy relacionada con la
actividad socioproductiva de sus comunidades, pero que se hermanan con
el juego”, señaló.
Manifestó que cuando un niño
de Lima dice “mi amigo shipibo sabe más que yo es, sin duda, una
lección de vida, que suena extraño a oídos de un adulto, pero que tiene
una lógica: y es que valora otros talentos de un niño de 12 años de
Ucayali, que sabe cazar, pescar para sobrevivir y él no sabe esas
cosas”.
Para la experta, encuentros de este
tipo cumplen una función preventiva en relación con la discriminación,
el racismo, la intolerancia; al tiempo de ser también promotor del
conocimiento y valorización de otras culturas, con lo cual se rompe una
serie de estereotipos.
Datos
El
Quinto Encuentro Nacional de Niños y Niñas de Pueblos Originarios,
Afroperuanos y otras Tradiciones Culturales del Perú reúne a estudiantes
de 28 pueblos indígenas, tres comunidades afroperuanas y cuatro
colegios limeños.
El martes, los niños de
provincia visitaron los colegios Teresa González de Fanning, Alfonso
Ugarte, María Parado de Bellido y el Markham.
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