La Huaca Toledo, cuya data corresponde al
periodo Chimú Tardío 1350-1400 aproximadamente, es un edificio
escalonado de más de veinte metros de altura y noventa metros por lado,
construido con un sistema diferente al de otros sitios ceremoniales de
la costa norte, ya que su núcleo está formado por celdas de piedra y
gravilla, enchapado con adobes para obtener escalones finamente
enlucidos.
“Antes no se sabía nada de
una huaca chimú, las investigaciones eran encaminadas a los conjuntos
amurallados ubicados en la zona intangible de Chan Chan. Con la
ejecución de este programa de investigación podemos definir la forma de
esta imponente estructura que despierta el interés de los
investigadores”, manifestó María Elena Cordova Burga, directora del
Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan.
El
sistema de acceso a la cima del templo es mediante dos escalinatas
ubicadas en las esquinas noreste y noroeste, construidas con muros de
adobe y rellenos de tierra y piedra, es totalmente atípica; constituye
también un hallazgo importante.
“Después
de doce meses de investigación científica se ha logrado definir, hasta
el momento, que esta es una huaca sin decoración, es decir, no tiene
carga simbólica. Los trabajos han permitido entender como fue construida
y cuál fue su presentación final”, manifestó Jorge Meneses Bartra, arqueólogo responsable del proyecto Huaca Toledo.
“Se
ha logrado determinar que se trata de un edificio ceremonial con
espacios públicos que rompen el esquema por los materiales y la técnica
constructiva utilizada que difiere del resto de las huacas edificadas en
el Valle de Moche”, expresó Nadia Gamarra Carranza, jefe (e)
Unidad de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del Proyecto
Especial Complejo Arqueológico Chan Chan.
El
proyecto de recuperación de Huaca Toledo tiene como objetivos registrar y
documentar materiales y técnicas constructivas, establecer el diseño
arquitectónico y la secuencia constructiva, definir la función y
actividades desarrolladas en la huaca y conservar las estructuras
arquitectónicas, asegurando su estabilidad en concordancia con la
normativa del Reglamento de Intervenciones Arqueológicas vigente y las
Cartas Internacionales que regulan la conservación de los sitios
arqueológicos.
“Nuestro objetivo es lograr
conservar la evidencia el mayor tiempo posible utilizando técnicas
aprobadas internacionalmente y que no perjudiquen las estructuras en
general, con esto hemos podido detener el proceso de deterioro del
sitio” manifestó Julio Reyes, conservador responsable del proyecto.
Este es otro de los
proyectos más ambiciosos que se ha puesto en marcha en la zona
arqueológica Chan Chan inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial de la
Unesco desde 1986. La recuperación de la Huaca Toledo considera además
de la investigación y conservación, su posterior uso social.
En
la actualidad, trabajan en este proyecto más de un centenar de
personas, entre profesionales, técnicos, estudiantes y obreros de la
zona de influencia de Chan Chan.
Los
trabajos se proyectan para ejecutarse en 31 meses. El presupuesto
asignado supera los 7 millones 367,000 soles. Durante los primeros doce
meses se ha invertido más de 2 millones 787,000 soles.
La
segunda temporada de trabajo, iniciada en abril y que terminará en
diciembre 2016, registra un avance de 80 por ciento en la investigación
-exposición- de la fachada norte de la huaca.
Al
finalizar el proyecto, el Ministerio de Cultura presentará a la
colectividad una publicación donde se podrá conocer más a fondo los
estudios realizados, además se brindará información de primera mano
proporcionada por los propios investigadores, esta información seguirá
llenando de orgullo a todos los trujillanos, liberteños y peruanos
descendientes de esta cultura asentada en el Valle de Moche, sostuvo
Córdova Burga.
http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-la-huaca-toledo-fue-un-edificio-ceremonial-complejo-chan-chan-630019.aspx
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