La afirmación de la identidad cultural desde la diversidad y la práctica docente intercultural, confirman el derecho a la memoria, impulsa a los ciudadanos a tener la oportunidad de construirse como personas y ciudadanos desde sus propias raíces y herencia cultural, que permitan la afirmación de una identidad nacional, en un entorno latinoamericano y global. Para Javier Lajo, todas las culturas añaden a la cultura humana elementos que son imprescindibles.
Recuperar nuestros conocimientos es una tarea ardua, si ponemos los ojos en la interculturalidad a través de la educación, podremos convertir nuestra pobreza en una auténtica riqueza, ya que el patrimonio vivo representa los diversos sistemas valorativos e interpretativos de la realidad, así como la espiritualidad, los conocimientos y las expresiones culturales.
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