domingo, 23 de abril de 2017

El Quechua, el idioma solidario

Tras 10 años de estudio se reveló que el idioma está enfocado en el prójimo, a diferencia del español, que tiene un tinte egocéntrico.
 Acogedor y familiar. En quechua cada palabra tiene un trasfondo espiritual y un significado que nos muestra otra óptica de la vida.  Su valor principal es complementar la información desde otra cosmovisión,  como lo hacían nuestros antepasados.


El agua, por ejemplo, en quechua no es solo un elemento químico, sino un componente vital con un valor invaluable. Por ejemplo, si es que se les pide a un quechua-hablante y a un español que describan dos objetos que están contiguos, sus visiones serán completamente diferentes.
José María Arguedas en su libro Todas las sangres señala que las montañas, las lagunas y las plantas tienen una conexión con cada ser humano. Igual vemos, distinto entendemos. Y es que en la medida que el ámbito indígena se difunde, colorea otras realidades a otros grupos. La diversidad de sangres, cultura e intereses, adquiere un frescor y sabiduría absorta de quien empieza reconocer su fortaleza.  Esto es algo que nuestros ancestros lo sabían perfectamente.

El antropólogo estadounidense Bruce Mannheim en el marco del primer “Encuentro Internacional de Arqueología y Etnohistoria en los Andes y Tierras Bajas: Dilemas y miradas complementarias” reveló las propiedades de nuestro idioma ancestral.
Este explicó a su vez que el frívolo "hola" como saludo en español no existe en el Quechua, sino el "Allillanchu" (¿estás bien?) que denota interés por el estado del otro, lo cual refleja la naturaleza afectiva del quechua y del hombre andino.

El "adiós o chau" parece no existir en este idioma incaico, sino un "tinkunanchiskama" (hasta que nos volvamos a ver), que refleja el deseo de volver a encontrarse en un futuro con la otra persona.
Esto retoma cierto sentido cuando figuramos que el quechua es una lengua basada en la milenaria filosofía andina del ayni (ayuda mutua, cooperación). Por eso para entender esa filosofía y entender a la cultura andina hay que aprender quechua, que es sin duda una lengua única y muy dulce.

El dato

Bruce Mannheim es uno de los pocos estadounidenses que domina a la perfección el quechua, además habla español, inglés y francés.

http://larepublica.pe/turismo/cultural/833466-el-quechua-el-idioma-solidario 

Presidente de comunidades Aymaras saluda el lanzamiento de Jiwasanaka

Chankillo: un reloj solar que marca el tiempo desde hace dos mil años

El complejo monumental integrado por la fortaleza de Chankillo y el reloj solar de las Trece Torres será restaurado y puesto en valor a partir del próximo mes, gracias a los aportes de la World Monument Found (WMF) la embajada de los Estados Unidos de América y la Municipalidad de Casma.




Así lo reveló arqueólogo Iván Ghezzi, el director del proyecto, quien recordó que Chankillo y las Trece Torres son el santuario astronómico prehispánico más antiguo de América y el mejor conservado del mundo.

Como se sabe, a fines del 2014 culminó el diagnóstico y el expediente técnico que lo ubicó en la lista preliminar de Patrimonio Cultural de la Humanidad. También se cuenta con el apoyo del Congreso de la República, donde se emitió el proyecto ley 2016, conocido como la “Ley Chankillo” que integra los conjuntos arqueológicos de Chankillo, Sechín y Las Aldas. Se calcula en 100 mil las visitas anuales de turistas.
Sólo falta el apoyo del Ministerio de Cultural para crear la Unidad de Gestión similar a la de Caral.

Chankillo es un complejo arqueológico que ocupa dos mil hectáreas en el desierto de Casma, ubicado a solo diez minutos de la ciudad. “Fue una fortificación construida en torno a un templo o centro de adoración”, resalta Ghezzi. “Requiere mucho apoyo por su fragilidad, su monumentalidad y el paisaje cultural de su entorno”.

Dos mil años luego de su construcción, las Trece Torres aún funcionan como un calendario vivo donde se pueden calcular los solsticios (24 de junio-24 de diciembre) y los equinoccios de marzo y setiembre. El equipo de arqueólogos de Ghezzi logró identificar las complicadas instalaciones de observatorios donde se podían contemplar el amanecer y el ocaso del sol.

http://larepublica.pe/peru-sorprendente/867748-chankillo-un-reloj-solar-que-marca-el-tiempo-desde-hace-dos-mil-anos 

sábado, 22 de abril de 2017

RT se adentra a la 'Tierra de los brujos' mexicana

En América Latina la cuestión de los cultos religiosos poco convencionales es materia de actualidad. Es el caso de México, que cuenta con su propia 'Tierra de los Brujos'. Así se conoce a la ciudad de Catemaco, que cada año se convierte en el escenario de una fiesta de curanderos, hechiceros y adivinos.

viernes, 21 de abril de 2017

Ñuqanchik - 21/04/2017

Lima; Reportaje al Perú - A Huacho, me fui - 16/04/2017

Conozca a las warmi dansaqs, mujeres danzantes de tijeras

Se hacen llamar warmi dansaqs o warmi galas. La presencia de las mujeres en la tradicional danza de las tijeras avanza de a pocos. Participan en las fiestas de los pueblos y en actividades en Lima. Aseguran que pueden hacer las mismas proezas que sus colegas varones.


Mujeres danzantes de tijeras hacen las mismas proezas que sus colegas varones

Las warmi dansaqs participan en fiestas de pueblos y en actividades en Lima

  • portada
    ANDINA/Oscar Farje

Por José Vadillo Vila
11:01.
Lima, abr. 21. Se hacen llamar warmi dansaqs o warmi galas. La presencia de las mujeres en la tradicional danza de las tijeras avanza de a pocos. Ellas participan en las fiestas de los pueblos y en actividades en Lima y aseguran que pueden hacer las mismas proezas que sus colegas varones.

Elástica como una goma de mascar, “Palomita” dobla su cuerpo mientras lleva la melodía, acompasadamente, con las tijeras. El punto más elevado de su presentación es cuando muerde la punta de sus zapatillas, mientras hacen contrapunteo el arpa de “Leoncha de Chiuire” y el violín de “Qori Sucre”.

Elizabeth López Ysase es el alter ego de la “Palomita de San Antonio de Puquio”. Tiene 36 años de edad y es una de las pioneras de la warmi dansaq, como las llaman en Ayacucho. O warmi gala, como se les dice en Huancavelica. En los últimos trece años ha danzado con tijeras.

Aunque limeña, la danza de las tijeras despertó en Elizabeth de manera natural: la “heredó” de sus abuelos, que eran dansaqs ayacuchanos; y de sus tíos, que son músicos de estas lides. Tiene el respaldo de sus padres. Sus hermanos respetan, mirando de lejos, el arte de la única dansaq de la familia.

Ganarse el respeto

¿Es difícil querer hacerse un sitio en una danza tan relacionada históricamente con los hombres? “Al comienzo fue un poco difícil porque hay cierto machismo, pero cada warmi gala se va ganando un respeto, una talla. Creo que depende de cómo el artista sepa llevar [su carrera]”.

Hoy, tanto sus compañeros del arte como el público en general reconocen el trabajo de ‘Palomita’, que es invitada a las actividades de los maestros de este oficio de las tijeras. Y fue parte del documental Sigo siendo (2013), del cineasta Javier Corcuera.

Las mismas proezas

No hay diferencias entre la danza de tijeras masculina y la femenina, salvo que las segundas llevan sombreros.

“Hacemos las mismas proezas que los hombres; las mismas secuencias desde el inicio hasta el final. Igual que ellos, nosotras nos tiramos al piso, nos pasamos cuchillos, hacemos todas las secuencias, faquirismo. No hay diferencia con un varón”, explica ‘Palomita’, que ahora alista a una niña que quiere seguir sus pasos. 

Tal vez el próximo año suba con ella al “ensayo ceremonial”, que se da durante la Semana Santa, cuando los danzantes se presentan junto a sus discípulos. 

A partir de mayo, las warmi dansaqs son contratadas para las fiestas de las cruces que se reproducen en los pueblos andinos. 

Las galas de Ayacucho y Huancavelica tienen estilos distintos. Por ejemplo, en “la tierra del mercurio” la costumbre es verlas competir en las fiestas de Navidad, Año Nuevo y la Bajada de Reyes.


Desde los ochenta

Aunque sea un baile y ritual mágico-religioso relacionado con la revolución silente del Taki Oncoy, del siglo XVI, la danza de las tijeras empezó a popularizarse en Lima en los ochenta, producto de las olas migratorias del campo a la ciudad.

El maestro Rómulo Huamaní, quien suma 45 años como el afamado danzante ‘Qori Sisicha’, cuenta que en Ayacucho las mujeres se limitaban al papel de ‘guiadoras’ en la danza de las huaylías, tradicional en las fiestas dedicadas al Niño Dios. Luego aprendieron, en pueblos y comunidades, los pasos de los danzantes.

Prepararse para ser dansaq toma varios meses, entre memorizar los pasos, conocer las secuencias musicales y la forma de cómo tocar la danza de las tijeras, entre otros detalles imprescindibles.

¿Aceptación total?

La presencia actual de las warmi dansaqs en los pueblos es mayor: son más frecuentes en los eventos de asociaciones culturales y de residentes provincianos en la capital.

En las fiestas pueblerinas, ellas deben soportar la misma rutina que los hombres: bailar día y noche, descansar tres horas, volver a la rutina durante una semana, que es el promedio de las festividades patronales.

Mario Huamaní, ‘Qoronta’, dansaq con 37 años de vida artística, dice que aún en algunos pueblos de Ayacucho dudan de las warmi dansaqs porque las ven frágiles y piensan que no durarán los siete días de actividades.

“Hoy en día las mujeres pueden hacer lo que hacen los varones”, dice ‘Yawar Nina’, estirando las piernas con la flexibilidad de Jean Claude Van Damme. Ella se preparó durante año y medio antes de lanzarse a los escenarios de pueblos, comunidades y de Lima. 

Luzmila Soto Canchero tiene 19 años, y casi tres años como warmi gala. Es de Castrovirreyna, Huancavelica. Y en carne propia sabe que el camino de las mujeres danzantes no ha sido de rosas.

Con año y medio en escena, Maribel Roxana Quillas es la warmi dansaq más joven y la única del distrito de Carmen Salcedo-Andamarca (Lucanas, Ayacucho), tierra de maestros danzantes de tijeras.

El nombre de “Maligna de Andamarca” se lo dio su maestro, porque vio que al danzar era muy agresiva. “Yo hacía lo imposible para que no me ganen. Por eso me pusieron ese sobrenombre”, cuenta.

Maribel lleva año y medio danzando y solo conoce a un puñado de warmi dansaqs. Y una sobrina que quiere seguir sus pasos. Tuvo dos maestros, y mayormente ensaya sola, viendo videos, escuchando las melodías de la danza que la apasiona.

Desde niña, su papá quiso que sea una dansaq. “Me faltan muchos años para salir adelante y hay que enseñar a los menores para que sigan”. El 25 agosto volverá a Andamarca, durante el Hatun Yaku Raymi, y hará el pagapu, la ceremonia de iniciación de los dansaqs, para que el apu wamani le dé fortaleza en su camino del danzar.

Datos

En 1995, la danza de las tijeras fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional del Cultura.

Unesco la reconoció en el 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su antigüedad y valor simbólico.

‘Qori Sisicha’ celebra 45 años de maestro dansaq el domingo 23, desde las 11:00 horas, en Yawar Plaza Mamara (Av. Latinoamericana 201, Villa María del Triunfo).